Este apartado me gustaría abordarlo desde dos contextos diferenciados aunque muy relacionados: el trabajo cooperativo en clase, con mi alumnado y por otro lado el trabajo cooperativo con otros docentes para la realización de proyectos comunes en el centro.
Desde mi punto de vista el trabajo cooperativo no está en conflicto con la enseñanza dirigida, sino todo lo contrario, digamos que se complementan y se necesitan.
Ofrecer a nuestros estudiantes únicamente experiencias de aprendizaje cooperativo es tan contraproducente como ofrecer únicamente experiencias individualistas o competitivas.
Idealmente, como docentes debemos poner al alcance de nuestro alumnado un amplio abanico de experiencias de aprendizaje, que sea un equilibrio entre cooperativo, competitivo e individuales. De esta manera nuestros alumnos se preparan para diferentes escenarios de la vida.
Los maestros nos enfrentamos a preparar a nuestros alumnos para un mundo que cambia muy rápidamente y posiblemente para un trabajo futuro que en la actualidad no existe. De ahí la importancia de desarrollar la capacidad reflexiva (thinking skills) de orden superior (higher order); las destrezas comunicativas y las destrezas sociales.
En mi caso, trato de ofrecer estrategias de aprendizaje cooperativo en el aula, partiendo de la organización en grupos de trabajo heterogéneos que estarán constituidos entre 2 y 6 miembros, dependiendo de diversos factores, como los objetivos que nos planteemos, la edad de los alumnos, la experiencia en trabajo cooperativo, el tiempo disponible o los materiales que vayan a utilizar.
Algunos ejemplos de estrategias de aprendizaje cooperativo que he usado en clase son:
1. Creación de un cuaderno de equipo, donde se marquen los objetivos del equipo, se recojan los roles, las funciones, etc.
2. Jigsaw (puzzle): dividimos la clase en grupos heterogéneos de 4 o 5 alumnos. El material que se va a estudiar se fracciona y cada integrante del grupo recibe una parte distinta de la información del tema. Cada integrante desarrolla su parte. Se unen los grupos de expertos de cada subtema e intercambian información, profundizan, analizan, crean esquemas y llegan a ser expertos de su sección. Regresa a su grupo y explica la parte que él ha desarrollado.
3. Las estaciones de aprendizaje. Las estaciones de aprendizaje se definen como un área en la que los estudiantes trabajan solos o acompañados usando materiales específicos del área para explorar y expandir sus capacidades. Un lugar donde la variedad de actividades refuerza o extiende el aprendizaje sin control del docente.
Las estaciones deben estar bien organizadas y temporalizadas. Los alumnos trabajan para conseguir un objetivo común y será reconocido como grupo. La tarea en cada estación está bien estructurada de manera que permita que los alumnos las puedan hacer por si mismos. Todos los miembros del grupo tienen un rol que es importante para conseguir el objetivo.
4. Otras estrategias o técnicas para activar los conocimientos o presentar la tareas, procesar la información o recapitular sobre lo aprendido: 1,2,4; Lápices al centro, exposiciones, experimentos, KWL, diálogos, destrezas de pensamiento de cierre, ejercicio de transferencia...
En el momento en que los alumnos son los protagonistas y tienen un reto o tarea motivante que desarrollar, el resultado es siempre positivo.
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